Los viajes en el tiempo pueden dar lugar a situaciones realmente extrañas. Y una de las más estudiadas es lo que se conoce como bucle causal o ‘paradoja de la predestinación’. En realidad, y a pesar del nombre, un bucle causal no encierra paradoja alguna, ya que esa situación se da cuando un hipotético viajero del tiempo se ve atrapado en una serie de eventos que le llevan inevitablemente a repetir el bucle una y otra vez.

Imaginemos, por ejemplo, que viajamos al pasado y le damos a Einstein su famosa ecuación E=mc² antes de que él la formule. Einstein la publica, de modo que nosotros, en el presente, la encontramos en un libro de texto y se la volvemos a llevar, y así una y otra vez. Habríamos creado una situación en la que la información, la fórmula, no tiene un verdadero origen.

Pues bien, un nuevo estudio acaba de mostrar que este tipo de bucles causales no son solo teóricos, sino que pueden darse realmente en un número mayor de posibles universos de lo que se pensaba. Y es posible, aunque aún no está del todo claro, que también en el nuestro.

Tal y como nos cuentan muchas películas de ciencia ficción, enviar mensajes en el tiempo requiere que la información se mueva más rápido que la luz que, como sabemos, es la máxima velocidad posible en el Universo. Pero en los universos teóricos en los que los bucles causales están permitidos, no hace falta recurrir a una física que rompa esa ley.

En su trabajo, que aparece en un estudio publicado en el servidor de preimpresiones arXiv, V. Vilasini, del ETH Zurich, en Suiza, y Roger Colbeck, de la Universidad de York, en Reino Unido, modelaron matemáticamente un conjunto de universos teóricos en los que, como en el nuestro, hay personas que pueden discernir información y actuar en consecuencia, pero en ningún caso pueden comunicarse más rápido que la luz.

En sus simulaciones, los investigadores no requirieron que los universos obedecieran ninguna ley física concreta, ni siquiera a la gravedad. Y descubrieron que los bucles causales podrían ser matemáticamente posibles en esos universos, que no son particularmente extraños sino que se parecen bastante al nuestro. Es cierto que tales bucles causales perturbarían la realidad al eliminar el origen de alguna información, pero parecen ser posibles en estos universos.

Dos formas de causalidad

Vilasini explica que la causalidad se puede definir de dos formas. La primera describe cómo se relacionan dos agentes entre sí en el espacio-tiempo, la distancia entre ellos y si cada uno de ellos está en el futuro o en el pasado del otro. La segunda implica analizar el flujo de alguna información que pasa entre los dos agentes.

«Por lo general -dice Vilasini- decimos que la correlación no implica causalidad. Ahora nos enfocamos en lo contrario, donde la causalidad no implica correlación, o la capacidad de dos agentes para enviarse señales entre sí». Lo cual sería como poder hacer que Einstein descubra su famosa ecuación basándose en información recibida del futuro, pero sin comunicarse directamente con él.

Según explica la investigadora, los bucles causales examinados no conducen necesariamente a paradojas dramáticas, pero muestran que el pasado y el futuro pueden correlacionarse de manera contraria a la intuición. Aunque si los bucles causales pueden ocurrir en nuestro propio Universo sigue siendo una pregunta abierta.

Nuestro Universo, con un espacio-tiempo bien estructurado y en el que nada puede moverse más rápido que la luz, guarda importantes similitudes con los universos examinados en el nuevo estudio. Pero las tres dimensiones espaciales en las que vivimos inmersos pueden cambiar las matemáticas de los bucles causales lo suficiente como para hacerlos del todo imposibles. Vilasini y Colbeck aún están estudiando estos efectos dimensionales, y es muy probable que pronto publiquen un nuevo estudio en el que se aclare la cuestión.

Fuente: abc.es

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