Rastreando los orígenes del Universo, un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Australia (ANU) se encontró con la estrella más antigua observada hasta ahora, que se habría formado un poco después del Big Bang, hace 13.600 millones de años. Pero este no es sólo un asunto de edad, también es un tema de química. Según Stefan Keller, el líder de la investigación en la ANU, el estudio de la huella química de esta antigua estrella, llamada SMSS 0313-6708, les permitirá a los científicos tener una idea más clara de cómo fue el universo en su «infancia».

«Éste es uno de los primeros pasos que damos para entender cómo eran esas primeras estrellas. Este hallazgo nos permite conocer las huellas que dejaron aquellas estrellas primarias», afirmó el profesor Keller en un comunicado difundido por la Universidad. Según la investigación, la SMSS 0313-6708 se encontraba a 6.000 años luz de la Tierra, lo que es considerado bastante cerca en términos astronómicos.

La estrella fue detectada usando el telescopio SkyMapper, ubicado en el observatorio de Siding Spring, en Australia. Este aparato forma parte de un proyecto para la búsqueda de antiguas galaxias desde hace cinco años. Para Keller, una de las revelaciones que dio la observación de esta antigua estrella fue su tamaño y su composición en relación con al astro que está en el centro de nuestro Sistema Solar. «Son bastante diferentes. Nuestro Sol necesitó para su composición un poco de hidrógeno, helio y una enorme cantidad de hierro, casi unas mil veces la masa de la Tierra», explicó Keller. «Mientras que la SMSS 0313-6708 sólo necesitó una cantidad de hierro del tamaño de Australia y terminó convertido en una estrella 60 veces mayor que el Sol».

Otro miembro del equipo, el profesor Mike Bessel, dijo en el informe que esa diferencia arroja nueva luz sobre la teoría del origen y la extinción de las primeras estrellas. «Se sostiene en muchos ámbitos que las primeras estrellas tuvieron explosiones que liberaron gran cantidad de energía al espacio, combinada con hierro. Pero al observar esta estrella, lo que se infiere es que no fueron explosiones tan potentes en cuanto a la energía», explicó Bessel.

La investigación sugiere, además, que el resultado de estas observaciones podrían resolver las discrepancias de larga data entre las observaciones y las predicciones acerca del Big Bang.

Fuente: BBC Mundo

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