«Cada lágrima es tan única como un copo de nieve. Es algo muy personal», afirma el fotógrafo Maurice Mikkers, creador del proyecto «Imaginarium of Tears«, concebido para fotografiar lágrimas bajo el microscopio. En 2015 comenzó este trabajo, que pretende recopilar el máximo número de lágrimas de todos los voluntarios que quieran participar en el proyecto. Similar al proyecto que hace unos años también llevó a cabo la fotógrafo Rose-Lynn Fisher.

/