Lo ha vuelto a hacer: el helicóptero Ingenuity ha superado la segunda de las cinco pruebas previstas durante su estancia en Marte, que se alargará durante todo un mes. Según ha confirmado la NASA a través de las redes sociales, el dron despegó de la superficie del planeta rojo a las 11.30 hora española y se elevó cinco metros del suelo, dos más que en el primer test de vuelo. Además, llevó a cabo un desplazamiento lateral de dos metros y ha batido el récord de suspensión en el aire en otro mundo: 51,9 segundos.

«¡Hazlo a lo grande o vuelve a casa! El helicóptero marciano completó con éxito su segundo vuelo, capturando esta imagen con su cámara de navegación en blanco y negro. También alcanzó nuevos hitos de mayor altitud, un vuelo estacionario más largo y un vuelo lateral», escribían desde la agencia espacial estadounidense confirmando la hazaña del pequeño dron, de apenas 1,8 kilogramos de peso y que ha llevado a cabo el primer vuelo controlado de una aeronave humana en otro mundo.

La segunda prueba del Ingenuity ha sido un poco más complicada que la anterior. Tras despegar, el helicóptero alcanzó los cinco metros y, luego de una pequeña pausa, se inclinó a un lado y a otro para llevar a cabo un vuelo horizontal de dos metros de longitud. Tras esta maniobra, se quedó flotando en el aire y girando sobre sí mismo, momento que aprovechó para realizar varias instantáneas a color que veremos en las próximas horas, según ha confirmado la NASA. Después, volvió al lugar de aterrizaje del que partió en las dos pruebas realizadas y que se ha bautizado como Wright Brothers Field, en honor a los hermanos Wright, cuya proeza se ha comparado con el vuelo del Ingenuity. «Y todo esto se hace de forma autónoma, en base a los comandos que enviamos a Perseverance para transmitir a Ingenuity la noche anterior», explicó en un comunicado previo Mimi Aung, responsable del proyecto Ingenuity en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA.

La dificultad de volar un avión en Marte

«Suena simple, pero hay muchas incógnitas sobre cómo volar un helicóptero en Marte. Por eso estamos aquí, para afrontar estos interrogantes», señalaba Håvard Grip, piloto jefe de Ingenuity. Porque operar un avión de manera controlada en Marte es mucho más difícil que volar uno en la Tierra: aunque la gravedad allí es aproximadamente un tercio de la de la Tierra, el helicóptero debe elevarse con la ayuda de una atmósfera con solo alrededor del 1% de la densidad de la atmósfera terrestre. Eso sin contar con las noches marcianas, en las que decae la temperatura hasta los 90 grados bajo cero y donde el frío puede dañar los componentes electrónicos expuestos.

Por todo ello, cada segundo de cada prueba proporciona una gran cantidad de datos de cómo son las condiciones de vuelo en Marte, y facilita que se lleven a cabo simulaciones más certeras en los laboratorios terrestres. «Estos conjuntos de datos resultarán de incalculable valor para futuras misiones a Marte que podrían llevar a bordo helicópteros de próxima generación y sumar la dimensión aérea a las exploraciones humanas en el planeta rojo», afirman desde la NASA.

Y ahora, ¿qué?

Los siguientes pasos serán esperar por más datos (incluidas imágenes a color) de las pruebas del Ingenuity, así como empezar a pensar en la tercera prueba que, dado el buen rendimiento del helicóptero, será previsiblemente mucho más ambiciosa, pues el equipo ha afirmado que su intención es «llevar al límite de sus capacidades» al dron marciano.

«Debido a que los datos y las imágenes indican que el helicóptero Mars no solo sobrevivió al segundo vuelo, sino que también voló según lo previsto, estamos considerando cuál es la mejor manera de expandir los perfiles de sus próximos vuelos para adquirir datos aeronáuticos adicionales de las primeras pruebas con éxito sobre otro mundo», afirman.

Fuente: abc.es

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